Dolor en las articulaciones

Dolor en las articulaciones

El dolor articular es un síntoma bastante frecuente que al aparecer, afecta la realización de las actividades de la vida cotidiana y en ocasiones, dependiendo de su intensidad, la calidad de vida; principalmente en personas a partir de los 40 a 45 años, cuando en general se inician procesos degenerativos articulares (artrosis). 

Existen dolores extra-articulares (por fuera de la articulación) que parecen originarse en las articulaciones y que pueden confundir el diagnóstico, como la inflamación de ligamentos (esguince), tendones (tendinitis) o músculos (desgarros).  

Es realmente importante conocer si es un dolor articular verdadero o si proviene de estructuras vecinas que puedan afectarlas. Para esto se debe tener el cuenta la causa del dolor, si existe historia de trauma o esfuerzo, si se encuentra asociado a actividad física prolongada, ademas historia de fiebre o malestar general -por causas también infecciosas-.  

Se debe tener en cuenta: 

• Puede afectar una o varias articulaciones.

• Puede ir acompañado de inflamación, enrojecimiento, calor en la zona afectada, fiebre.

• Por lo general inicia luego de actividades como caminatas prolongadas, aunque también puede iniciar luego de estar en reposo. 

• Puede estar o no asociado a algún golpe o trauma. 

• Antecedentes de alguna afección articular previa, como en el nacimiento, en la infancia, accidentes, fracturas, fisuras, infecciones. 

• Los antecedentes de enfermedades como la diabetes, artritis reumatoide, obesidad,  son importantes.

• Conocer el tiempo aproximado de inicio de la sintomatología. 

• Antecedentes laborales o deportivos. 

Los síntomas que caracterizan a un tipo especifico de dolor articular, depende de su causa, como la artrosis que generalmente afecta las caderas, las rodillas y la columna; pero también puede afectar articulaciones pequeñas como las de las manos y las muñecas.


En la población adulta a partir de los 45 años o en el adulto mayor, la artrosis (desgaste de las articulaciones) puede generar inflamación, dolor y limitación de la movilidad articular, lo cual puede mejorar de forma conservadora como con kinesiología, analgésicos y reposo, medidas de ahorro (controlar el peso, evitar actividades de impacto como caminatas prolongadas o subir y bajar escaleras, no levantar objetos pesados, mantener un buen tono muscular), hasta manejo quirúrgico enfocado e individualizado en cada persona. Va a depender del grado de afección articular y sintomatología. Puede ir desde una artrosis leve con  procedimientos como la artroscopia de rodilla, donde por medio de ciertas técnicas se puede estimular el crecimiento del cartílago articular, hasta el remplazo articular (prótesis) en los casos mas severos. Luego de una correcta rehabilitación el paciente puede volver a las actividades de rutina diaria pocas semanas después de la cirugía.

Dado que la artrosis se debe a un proceso degenerativo y progresivo, a pesar de los grandes esfuerzos de la ciencia por resolverla, no existe cura para la misma, por lo que la inflamación de estas articulaciones afectadas puede volver y por ende la sintomatología como el dolor.

Al presentarse algún síntoma se debe consultar al personal medico para iniciar un estudio clínico, consistente en una serie de maniobras de examen físico y/o algunos estudios como radiografías, ecografías, resonancias, tomografías, etc. Dependiendo de su sospecha diagnostica, se puede conocer el origen del dolor y junto a él iniciar su manejo para mejorar la calidad de vida. 

Se debe tener en cuenta que un tratamiento no profesional o una consulta tardía puede empeorar la enfermedad, alargar el tratamiento, hasta traer consecuencias irreversibles para el paciente.

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